Voy a hipotecar mi voz, y a vender mis privilegios,
voy a hacer añicos mis convicciones y a comerme mis derechos.
Voy a quemar mi bandera y cantar el himno de cualquiera.
Voy a acariciar con guantes y a donar mi frontera,
voy a divorciarme de Morfeo y a prometerme con Saturno,
por ti sería capaz…
Sabes que las cosas han cambiado cuando sientes una pequeña o mediana sacudida en los cristales, el espejo y los lavabos del baño y sin esperar a que la conciencia recapitulo siquiera qué puede estar pasando, sales al pasillo y corres hacia su habitación. Tu estás por delante de mí, me tienes en gran medida, seguramente la mejor parte, la más humana. Puedo ser tu persona favorita porque lo deseo con las tripas, cuidarte, ser tu madre y permanecer a tu lado todos los días de mi vida, sin reproches, ni escaqueos. Y comprendo, que eso no es ni la más pequeña de las partes de todo lo que tu me has dado desde que llegaste. Aunque a veces no me reconozca en mi reflejo, aunque a veces sienta pánico y piense que todo esto me va grande, se que estás aquí por una razón, recordarme que hay cielo.
-Estar contigo es como tomar sopa con tenedor. Al principio, confías en que serás capaz, pero tarde o temprano, sabes que irás por una cuchara.
- Muy halagador
- (…) tienes los cables permanentemente cruzados en alguna parte de tu cerebro. Y una pequeña chispa puede convertirse en un gran fuego en cuestión de segundos. Rozas el cable y pum, lo tocas y pum. Una bomba de relojería (…) Quien te acompaña sabe que siempre estás en cuenta regresiva.
- ¡Lo estás arreglando!
- Un ángel de fuego
Inmediatamente después se me vino a la cabeza el estribillo de aquella canción… La niña de fuego te llama la gente, y te están dejando que mueras de sed.
Yo sabía que aquello no iba a salir bien, porque de mala manera no la suben a una en la camilla de un hospital y la agujerean los brazos. Y aquella enfermera de voz gritona ahí mirándome como si tal cosa: “tranquila guapita que son unos pinchacitos de nada”. Perdone señora, de nada para usted que son mis brazos, no lo suyos. Y el otro que se sonreía nada más verme la cara de pocos amigos. En ese momento, la verdad es que con gusto lo hubiese arreglado a golpes con los dos. Pero para ese entonces yo ya estaba irremediablemente conectada con ese aparatito que mermaría la violencia de mis manos y que inmediatamente después, armó todo el circo… Fue rápido, cerré los ojos -para mi que por menos de un segundo- y comenzó a pitar como un descosido. Yo lo oí, no sé cómo, pero fue el propio pitido lo que me sacó del trance, y pensé mierda. Él ya no estaba, en su lugar había entrado un médico y otra enfermera. Ahora éramos cuatro.
Veía todos aquellos aparatejos con luces de colores estridentes, y esa extraña bolsa con forma de acordeón que se hinchaba y deshinchaba justo por encima de mi cabeza, pero ya no escuchaba el pitido. Y ahora ¿qué pasaba?, ¿Por qué empezó a pitar aquella cosa? Que yo recuerde sólo me quede transpuesta por un momento, y seguro que fue por los benditos pinchazos que no iban a ser nada… Entonces, ¿a qué tanto alboroto?, y ¿Dónde demonios está Él?
Llegué casi por inercia después de 40 minutos caminando a buen paso. Yo sólo quería dejar de asfixiarme, salir de casa y despejarme un rato, no sé ni cómo aparecí en la tuya. Eran cerca de las 3 de la madrugada y no debía verme muy bien por tu cara al encontrarme en el rellano, podía confundirse la pena y el espanto. Ven aquí. Me abrazaste contra ti, juraría que temiendo que fuera a desvanecerme allí mismo. Estás helada, pasa.
Luego, me dejaste ahí, sentada en el sofá por minutos que parecieron horas, mientras te ocupabas de todo: ibas por algo que abrigara, preparabas café y llenabas la bañera. Aún tengo algo de ropa tuya en mi habitación… Oí que me decías desde la cocina cuando yo empezaba a confundir el foco del flexo con un faro pesquero y el aroma a café me aturdía los sentidos.
Creo que debí quedarme dormida porque lo siguiente que recuerdo era estar tumbada en la bañera. No, no los abras, descansa. Y después, las gotas de agua resbalándome por la espalda mientras observaba en el espejo, el reflejo de aquella chica flaca y ojerosa sentada sobre la cama, que se dejaba secar con una toalla, cepillar el pelo y vestir con ropa que no recordaba que fuera suya. Todo sin inmutarse, sin apenas percatarse.
No puedes seguir así, tienes que ayudarme a curarte. Decías desconsolado mientras me obligabas a mirarte y ver el dolor en tus ojos, y el miedo en el temblor de tus manos que me sostenían. Voy a sacarte de esta mierda, te lo prometo mi vida. Te aferrabas a mí casi cortándome el hilo del sueño, cuando los números rojos marcaban las 5:50 am. Debiste pensar que andaría anestesiada como siempre, porque llorabas descuidado sobre mi hombro, como un niño llora a su madre, suplicante. Por favor, déjame cuidar de tí, déjame hacerme cargo. Pero amaneció y no pude evitarlo… Salí corriendo de allí, de tus brazos protectores, de tu respirar tranquilo. Perdóname. Quizás en otra vida. Pero sólo quizás.
No puedo ir hasta donde tu estás, ¿lo entiendes? me pierdo en el camino, traiciono lo que soy. Respeto tus formas, intenta tú, al menos, comprender las mías, no es un capricho. No soy de esa clase de chicas, nunca lo he sido y hay cosas que no pueden, ni deben cambiar. No sé luchar, puedes irte con ella o con cualquier otra, tenía asumido que sólo estabas de paso, o era yo.
- ¿Qué quieres de mi?
- Lo quiero todo
- ¿Y bien? ¿qué pasa porque no lo tomas?
- Porque sería injusta
- ¿Injusta? ¿de qué hablas?
- Me he perdido en el camino
LETS MAKE SOME MUSIC MAKE SOME MONEY FIND SOME MODELS FOR WIVES.
ILL MOVE TO PARIS, SHOOT SOME HEROIN AND F*** WITH THE STARS.
YOU MAN THE ISLAND AND THE COCAINE AND THE ELEGANT CARS.
THIS IS OUR DECISION TO LIVE FAST AND DIE YOUNG.
la people said