Llegué casi por inercia después de 40 minutos caminando a buen paso. Yo sólo quería dejar de asfixiarme, salir de casa y despejarme un rato, no sé ni cómo aparecí en la tuya. Eran cerca de las 3 de la madrugada y no debía verme muy bien por tu cara al encontrarme en el rellano, podía confundirse la pena y el espanto. Ven aquí. Me abrazaste contra ti, juraría que temiendo que fuera a desvanecerme allí mismo. Estás helada, pasa.
Luego, me dejaste ahí, sentada en el sofá por minutos que parecieron horas, mientras te ocupabas de todo: ibas por algo que abrigara, preparabas café y llenabas la bañera. Aún tengo algo de ropa tuya en mi habitación… Oí que me decías desde la cocina cuando yo empezaba a confundir el foco del flexo con un faro pesquero y el aroma a café me aturdía los sentidos.
Creo que debí quedarme dormida porque lo siguiente que recuerdo era estar tumbada en la bañera. No, no los abras, descansa. Y después, las gotas de agua resbalándome por la espalda mientras observaba en el espejo, el reflejo de aquella chica flaca y ojerosa sentada sobre la cama, que se dejaba secar con una toalla, cepillar el pelo y vestir con ropa que no recordaba que fuera suya. Todo sin inmutarse, sin apenas percatarse.
No puedes seguir así, tienes que ayudarme a curarte. Decías desconsolado mientras me obligabas a mirarte y ver el dolor en tus ojos, y el miedo en el temblor de tus manos que me sostenían. Voy a sacarte de esta mierda, te lo prometo mi vida. Te aferrabas a mí casi cortándome el hilo del sueño, cuando los números rojos marcaban las 5:50 am. Debiste pensar que andaría anestesiada como siempre, porque llorabas descuidado sobre mi hombro, como un niño llora a su madre, suplicante. Por favor, déjame cuidar de tí, déjame hacerme cargo. Pero amaneció y no pude evitarlo… Salir corriendo de allí, de tus brazos protectores, de tu respirar tranquilo. Perdóname. Quizás en otra vida. Pero sólo quizás.

la people said