Hundir la flota
Febrero 22, 2008 por La Sandiego
Con unas ojeras que dolían de sólo vérmelas, fui a una revisión de examen. No estaba suspenso, pero tampoco tenía la calificación que esperaba, así que para mi, razón más que suficiente para dejarme caer por allí. Éramos tres los atrevidos.
Planta 4, despacho G2;
El profesor me pregunta mi segundo apellido y saca mi examen de uno de los tres montones que tenía clasificados por notas; los suspensos, los aprobados y los de 7 para arriba. Muy grande el primero, medio flaco el segundo, y anoréxico el tercero. Ya desde el principio me mira de mala gana, y yo le correspondía; porque mi humor no está muy considerado últimamente, pero aún así hay basuritas que se empeñan en retarlo con mails y llamadas, entérate, no voy a entrar.
La cosa; que a mi “yo esperaba más nota” le sigue un “tiene una mala redacción” que me patea el hígado, el estómago y un par de órganos más. A mí que me digan que me faltan contenidos, que son incorrectos los datos que doy; pero no, que tengo una mala redacción. Porque ya sin más argumento, me crezco; y el error deja de tener esa posible autoría en mi persona, para ser, sin lugar a dudas, una falta de apreciación del otro.
Y comienza la batalla dialéctica, “dígame dónde está el fallo, ¿acaso no se entiende lo que digo?”; “claro que se entiende, se entiende, pero usted va a ser periodista y yo tengo que corregirla”; “pues bien, hágalo, dígame donde están los fallos”. Se queda revisando mi examen unos segundos. “Tiene que leer más”; ”yo ya leo bastante”. Agua.
Ahora ni levanta la cabeza del examen, suplicando darse de bruces con una coma, un punto, una mala contextualización. Continúa mirándolo con avidez de fallos, fallos y gordos para darme en las narices. Pero nada, ni siquiera anotaciones suyas que lo guíen hacia dónde podría estar el motivo de su simple y jodida anotación “redacción” al lado de mi nombre, y nada menos que con rotulador mostaza. Lo miro, me mira. Segundos. Agua.
Y, contraataque; “si usted quiere ,vuelvo a leerlo…”, yo orgullosa, asiento; convencida de que estaba a un paso de salirme con la mía, no había motivos reales y punto, yo gano. Amigos. Lentamente y con sumo cuidado, deja mi examen a un lado de la mesa y lo acaricia con ambas manos, alisando los folios; “…pero cuando algo se revisa dos veces es más fácil percatarse de errores e incoherencias que si sólo se hace una vez”. Y Game Over. Hundido.



Que grande la historieta… Yo sólo he ido a tres revisiones durante toda la carrera. Dos por suspenso y una por nota incompetente. En esta revisión, cuando vió que estaba aprobado, el profesor me deleitó con un: “para que vienes si tu ya has aprobado”. Moraleja: los ingenieros se supone que vamos a la universidad para aprobar lo más raspado que podamos y salir al mundo laboral con el mínimo expediente posible??
Espero que te suba la nota. Aunque ellos tienen el poder.
Qué cabrón… En fin, un fucionario más en vez de un buen profesor.