british museum

Cuando yo era un chaval, en el instituto, recuerdo que nos llevaron a una exposición cultural para ver arte en esos famosos museos de Londres. Y cuando estaba allí, me topé con una estatua de una diosa griega hecha en mármol, Afrodi… Afrovida o algo así. Era preciosa, unas formas femeninas perfectas, unos rasgos precisos, bellísima… Me quede embobado mirándola… Al final, la profesora nos llamo a todos, y cuando pasé ante ella, en ese trayecto, me fijé en el costado de esa diosa griega, con todas sus grietas, muecas e imperfecciones… Fue una decepción. Pues, así es Nikki, una escultura preciosa, pero dañada de un modo que no captas hasta que no estás cerca.

2 comentarios to this post.

  1. Eso es por que entonces no había anuncios de botox. El tiempo pasa y en la piel queda un refrán: Si te he visto no me acuerdo.
    Renovarse o morir.

    Responder

  2. Muchas veces, esos pequeños daños e imperfecciones son los que nos hacen maravillosamente diferentes… La imperfección es perfecta :D

    Responder

Contestar a esta entrada